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miércoles, 2 de febrero de 2011

COMPARACIÓN CON OTRAS OBRAS

CASA DE LA CASCADA

Como ya se ha indicado anteriormente en las influencias, la arquitectura de Corrales y Molezún bebe del Wright tardío. En Casa Cela podemos contemplar algunas de las características de la arquitectura del maestro. Para observarlas nos apoyaremos en una comparativa con la famosa Casa de la Cascada de Wright, construida 30 años antes que la vivienda estudiada.



Las dos construcciones están íntimamente relacionadas con la naturaleza. Mientras Casa Cela goza de un amplio jardín, la Casa de la Cascada está rodeada de una frondosa vegetación.


Las dos edificaciones están formadas por bloques rectangulares que se ordenan perpendicularmente. Se crean así terrazas planas que refuerzan la horizontalidad de los bloques.


Sobre terrenos abruptos y en pendiente los bloques se colocan de forma escalonada, formando tres plantas, teniendo como referencia un eje vertical. La forma escalonada marca las vistas principales, hacía el mar en el caso de Casa Cela, o hacía el arroyo en la Casa de la Cascada.

Otra característica que comparten las dos viviendas es el escaso interés por monumentalizar las entradas, buscando intimidad, las entradas no se encuentran en las fachadas principales.


ROBIE HOUSE

Por otro lado también tenemos la Casa Robie que al igual que la casa Cela se estructura alrededor  de un corazón constituido por el fuego (chimenea), incluyendo a mayores el árbol (escaleras), ya que el autor se basa en estos elementos junto a algunos medios de transporte de su época para la creación del proyecto.

El espacio diáfano y la apertura seriada de los huecos a lo largo de los paramentos tiene antecedente en el vagón de tren; y  la imagen de sus terrazas con aire de cubiertas, la chimenea central  y las ventanas del salón y comedor, que se abren al exterior en forma angular simulando la proas, hacen que recuerde a un barco de vapor. 

 
La vivienda está formada por dos pabellones longitudinales (al igual que nuestra casa) tangentes divididos según la regla clásica de base, planta noble y coronación. 

Cuenta con tres accesos con distintas funciones. La más significativa es la del automóvil, después la de peatones que se esconde en la fachada Oeste, y por último el acceso que permite subir directamente a la terraza del salón desde el exterior.

Se diferencian d forma clara las zonas de día (primera y segunda planta) de las zonas de noche (última planta junto a la zona donde se encontraban las habitaciones de los sirvientes en la segunda planta).





En la Robie House el espacio es continuo y fluido, con límites transparentes que permiten el paso de la luz natural a las habitaciones y, simultáneamente, las vistas hacia el exterior; que en este caso no son hacia el mar como en la casa cela.

Pero no solo  le da importancia a la luz procedente del exterior, que entra por grandes vidrieras como en la Casa Cela, también a la artificial que considera fundamental a la hora de definir espacios.



Para crear una mayor unidad interior-exterior se aprovechaba de otros aspectos del diseño de interiores como, por ejemplo, en este caso, la decoración de las vidrieras con el dibujo esquemático de la planta de la vivienda acompañada de unas flores geometrizadas. 




CASA HUARTE

Comparando ahora con las propias obras de Corrales y Molezún podemos destacar en el campo de la vivienda unifamiliar la Casa Huarte, que junto a Casa Cela, se convierten en los ejemplos representativos de la arquitectura del dúo.

La Casa Huarte se sitúa en Puerta de Hierro (Madrid) y fue creada para unos amigos de Molezún, la familia Huarte. Buscando la sencillez se construyó una arquitectura hacia dentro, introvertida y modesta que no buscaba el lujo, sino convertirse en un hogar, una construcción hecha para habitar, cercana a sus ocupantes. Bajo esta sencilla idea se fue forjando un proyecto que en los años 60 impactó por su modernidad.

La comparación entre las dos casas nos permitirá conocer más en profundidad la obra de los autores.

Las dos obras se diferencian de su entrono inmediato por las cubiertas planas y las formas rectangulares que las forman.


Las dos viviendas están formadas por un rectángulo principal orientado al sur al que se le agregan bloques perpendicularmente. Mientras en Casa Huarte los dos bloques se orientan al sur, en Casa Cela miran en direcciones opuestas.


La forma escalonada de la Casa Cela  aparece en el jardín de la Casa Huarte. La forma de la primera casa se debe a las condiciones iníciales del proyecto, el terreno en pendiente condiciona el edificio; en cambio, en la segunda, el terreno se eleva para huir del ruido y buscar intimidad, el jardín escalonado surge para hacer más eficiente la casa.



Los grandes ventanales, orientados hacia el mediodía en ambas casas, hacen posible que gocen de gran luminosidad. En Casa Cela la vistas se orientan al mar en Casa Huarte lo hacen al jardín.


Las dos construcciones son modulares. En casa Huarte el espacio se separa por grandes puertas correderas que hacen posible la libre comunicación  de espacios.
En cuanto a materiales, en las dos casas, se utilizó ladrillo de gres, material autóctono muy utilizado por los arquitecticos.



PABELLÓN DE BRUSELAS

En otro campo diferente al de la vivienda unifamiliar podemos hacer referencia al Pabellón de Bruselas.
Esta obra fue instalada por primera vez (más tarde se trasladaría a España) en un terreno con un gran desnivel, por lo que los autores optaron por adaptar la estructura al terreno (al igual que en la casa Cela).



 Esta estaba constituida por elementos prefabricados (fáciles de montar y desmontar) en donde el elemento más importante era el “paraguas hexagonal” frente a los rectángulos que forman sus viviendas, que permitía una gran elasticidad en la planta. 




El cerramiento  también era mayoritariamente vidrio, con algunas partes de ladrillo, materiales que también utilizan en las viviendas anteriormente analizadas.  El suelo está pavimentado con baldosas hexagonales, que junto con algunos muebles y vitrinas, también con esta forma, conseguían formar una unidad con la forma del pabellón. 



Para adaptarse a la pendiente de la parcela se realizaron banqueos de 1 metro de alto, produciendo una forma escalonada también presente en sus otras obras, que además de variar la cota del suelo del pabellón permitían abrir lucernarios. Estos distintos niveles en el suelo ayudaban a definir diferentes áreas, sin prescindir de la continuidad espacial de todo el pabellón.